|
Mi encuentro con las flores fue un hecho casi fortuito. Más bien diría que casi un acto de fe. Pasaba por un mal momento que abarcaba a diferentes ámbitos de mi vida que venían a manifestarse también en mi cuerpo. Padecía de gastritis por primera vez en mi vida, tenía una bajada de hierro importante, cansancio, estrés… el trabajo me desbordaba y necesité pedir una baja médica. En ese momento, María me propuso tomar las flores. Como no me quedaba ninguna otra salida, es por lo que digo que casi fue un acto de fe. Al cabo de este tiempo (apenas hace un año y pareciera que ocurrió hace siglos), he olvidado algunos aspectos del proceso. Si tratara de resumirlos diría que fue una especie de efecto dominó: detrás de una cosa se iba resolviendo la otra, de una forma sutil pero contundente. Me sentí con ánimos y fuerza, mi relación con el trabajo cambió para siempre (entre otras cosas aprendí a poner límites claros y a ejercer el liderazgo sin sentirme mal por ello).
A nivel físico, desapareció la gastritis y otros síntomas. Un casi olvidado sosiego se instaló dentro de mí.
Después de eso abordé otros temas que me preocupaban. Quizá lo que he aprendido de todo esto es que nuestro cuerpo es un todo, la parte emocional y física están tan relacionadas, tanto, que es imposible abordarlas por separado.
Quizá destacar que la terapia de las flores es tan llevadera, que no hay aspectos traumáticos (recuerdo que mi hijo se trataba con homeopatía y tenía múltiples reacciones físicas), si bien en mi caso a veces “afloran”, emociones en los primeros días.
Cada vez que algo me perturba, o me hace sentir mal, opto por este camino.
He transmitido mi entusiasmo a mis hijos, mi pareja, mis amigos, así que ellos también conocen las flores y su “sutiles” efectos curativos.
|
Encarna Morín de León es directora del Colegio Público "Bateria de San Juan" Las Palmas. |
Armonizar las necesidades vitales para mejorar |
Me llamo Carlos y me gustaría comentar mi experiencia con la terapia de las Flores de Bach. Conocí a mi terapeuta Rosendo y a su mujer Guayota por un casual, durante unos meses fui inquilino y vecino suyo. La verdad es que no atravesaba una etapa muy buena en esos momentos, actuaba con bastante dejadez en todo lo que hacía: mis estudios en la universidad, mi actitud diaria, y además tenía sin resolver una relación bastante tormentosa con una mujer que me había dejado; aunque pudiera solventar esta situación por temporadas siempre acababa con el mismo problema. Primeramente tuve una larga conversación con Rosendo en la que o bien yo respondía a sus preguntas o bien yo exponía ideas y opiniones sobre mi mismo. He de decir que al empezar el tratamiento con la terapia de las Flores de Bach uno no siente que haya una gran cambio, pero sí existen, de hecho; uno mismo los va notando justo en esas situaciones que siempre hacían aparecer ese pequeño problema interno que te hace ir hacia atrás o simplemente no te deja caminar. Mi confianza en mi mismo empezó a aumentar y mi actitud, que se convirtió en más activa, positiva, y menos relegada al pasado, vivía más el presente estaba más centrado y decidido a actuar en arreglar mis propios problemas dejando de soñar en irrealidades y apostando más por el trabajo diario, en enfocar a donde quería ir y que quería conseguir.
He de decir que en esa temporada apareció la oportunidad de regresar con la antigua relación, no sé; algo dentro de mi decía que no era exactamente lo que quería y lo rechacé, días después conocí a mi actual pareja con la que llevo cuatro años muy hermosos de lucha, de cambio, de momentos buenos y malos….y no los cambiaría por nada… No sé si toda esa transformación fue gracias a las flores de Bach, pero si estoy completamente seguro que abrió unas puertas dentro de mí que estaban cerradas y no me dejaban avanzar.
Carlos Garcia es ingeniero industrial. |
|
Conoci las flores de Bach en un momento de mi vida en el que me tuve que enfrentar con aspectos míos que hasta ese momento no había sabido o podido afrontar. Caí en un estado de gran tristeza con episodios de ansiedad y una pérdida de autoestima.
¿Cómo me ayudaron las gotas?. Bueno, desde el primer momento me aportaron claridad, es decir, que empecé a sentir las circunstancias menos amenazantes y que estaban en mis manos. A esa sensación de control se le suma otra de lucidez, es decir, aquel malestar tenía un sentido y había que pasar por ahí. En otras ocasiones me aportaban fuerza, yo sentía una firmeza interna que desconocía en aquellas circunstancias. Cada combinación de flores que tomaba iba desplegando y abriendo un universo de sensaciones diferentes, parece que aceleraba el proceso que estaba pasando ya que cada nuevo sentimiento maduraba y dejaba el paso al siguiente sin dejar huella, como parte natural de un proceso.
Al principio yo era escéptico con la terapia de las Flores de Bach porque era de la opinión de que si no era consciente de lo que me estaba pasando en el proceso de curación tendería a repetir los errores del pasado. Sin embargo yo confundía consciente con racional y es que las flores me aportaban consciencia pero no de forma racional, digamos que por otra vía, que al poco tiempo me daba igual cual es era esa vía ya que lo cierto es que me ayudaron a salir de la oscuridad y con mucha más consciencia.
|
Juan Francisco Garcia es Educador Social. |
Equilibrio y la propia naturaleza |
Mi experiencia con las flores de Bach ha sido muy buena, sobre todo las he utilizado para lo emocional, en un periodo de 9 meses, me han ayudado a conseguir afrontar y superar progresivamente conflictos que tenía, poco ha poco han ido aportandome equilibrio interior y he recuperado mi naturaleza, alegre, que estaba apagada, me han ayudado a recuperar mi autoestima, y me han reforzado como persona. Gracias a el tratamiento he adquirido consciencia clara de lo que es trascendente para mí y lo que no. Han ayudado a mi familia a afronta el fuerte dolor de una pérdida. Mis migrañas se han visto considerablemente reducidas en el espacio, la intensidad y los malestares que me provocaban. En definitiva a mí me han ayudado a recolocarme ante el mundo, con consciencia, equilibrio y alegría, y algunos menos males físicos.
|
| |
Ana Quintana es profesora de la Escuela de Arte y Diseño Gran Canaria |
|
|
|
| |
| |
|
|
|